¿Cuál será ahora la excusa? Por Daniel Cruz

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danielComo al carajito hijo de rico que aporta al juego un par de guantes, la pelota y uno que otros bates, al señor Abinader se le ha venido complaciendo en todo, en procura de que el juego continúe.
La última concesión fue que en vez del 3% y en lugar del 10% se le concedió el conteo manual del 15% de los votos y ahora se ha decidido llegar más lejos, más bien hasta el límite posible, pues se aprobó contar de manera manual —vale decir arcaica— el 100% de los votos.

Sin embargo, los que creen que el pataleo por anticipado del señor Abinader ha concluido están muy equivocados.
Pero vayamos por parte. Lo primero es que debemos dejar sentado que esta acción del PRM y sus aliados no es tan ingenua y pueril como a simple vista parece. No va dirigida a los votantes del PLD y ni siquiera a los posibles indecisos que pueda haber por ahí. Está dirigida a su propia gente, pues como hemos dicho en otras ocasiones esa candidatura no prendió y desde el 11 de enero de este año no ha hecho otra cosa que recular, recular y recular, como consecuencia de errores propios y de aciertos de Danilo Medina y su equipo.
Desde la mencionada fecha en el PRM se ha producido una hemorragia —todavía no se ha inventado la palabra genterragia— que ha motivado que la atención de la dirección de ese partido esté dirigida a conservar, así sea precariamente, lo poco que le queda, ante la imposibilidad de crecer. Y ahí, precisamente, opera la táctica en referencia. Se procura hacerles creer a sus seguidores, sin mencionarlas, que las encuestas son manipuladas, que ellos están en condiciones de lograr una segunda vuelta si logran evitar el supuesto plan del PLD consistente, en esencia, en que Danilo Medina ha comprado —¡qué poder le conceden— todas las encuesta nacionales e internacionales y sus promotores, para que establezcan su simpatía en un porcentaje previamente establecido —digamos 65%— que será el número con que serían programados los equipos de la JCE. Si se logra evitar eso, les hacen creer a sus gentes para que no se le sigan yendo, “Danilo está preso”.
Decidido el conteo manual total de los votos presidenciales, el señor Abinader no gana nada hacia fuera, pero sí a lo interno de su partido. Puede vender eso como una victoria. Dirá que le tumbó el pulso “a la Junta-PLD” y “ya no importa lo que digan las encuestas, porque ahora sí que están ‘cogíos’”. Es una estafa política a sus seguidores. Les vende una falsa ilusión que, al final, no quedará impune. Por ella el señor Abinader terminará pagando a lo interno de su partido un precio muy alto.
Ahora explicaré brevemente por qué dije al inicio que el pataleo anticipado del señor Abinader no ha terminado.
La experiencia me dice que el 15 de mayo se presentará una situación que el señor Abinader ya está preparado para utilizar a su favor. Ese día, cuando a partir de las 6:00 de la tarde empiece a contarse los votos y el secretario del recinto electoral, después de organizar las boletas diga PLD, PLD, PLD, PLD, PLD, PLD y así hasta 7 u 8 veces, y entonces, solo entonces, aparezca un voto del PRM, esos escasos delegados se irán desmoralizando y terminarán abandonando el recinto electoral ante una derrota deshonrosa. Aquí es oportuno recordar que en esto pesará mucho el hecho de que el PRM es un partido nuevo que no ha tenido tiempo de crear mística y formación ideológica en sus miembros. Están en ese partido, pero políticamente y sentimentalmente son perredeístas. Y lo dijo Juan Bosch en más de una ocasión y lo han dicho dirigentes del PRD, el perredeísmo es un sentimiento, no una ideología.
Además, y esto obrará de manera significativa en lo que acabamos a vaticinar, en vista de que el PRM es todavía un proyecto de partido —pese a lo que puedan decir sus dirigentes— no tiene un banco de militantes tan amplio que le permita poder escoger delegados y suplentes de calidad en todas partes, por lo que se verá empujado a echar mano de lo que aparezca. Y no descartamos que haya lugares en los que no tengan delegados ni suplentes y en otros solo uno de estos.
Ante esa situación de hecho, el señor Abinader saldrá diciendo —denunciando dirán los medios de comunicación— que el PLD se valió de la fuerza pública para sacar a sus delegados de los recintos electorales con el propósito de contar los votos a su mejor modo. Con esta acción polítiquera, el señor Abinader está, a su juicio, en condiciones de montar una campaña en contra del próximo gobierno desde ante de su juramentación.
Él considera que eso es lo que necesita para convertirse en el líder de la oposición. Pero una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja. Las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas son huérfanas. A partir de ese momento será cuando empezarán a pesar los errores del señor Abinader y la estafa política que mencionamos más arriba. A partir de ese momento, reiteramos, será cuando le empezarán a echar en cara todos sus desaciertos, y se abrirá un signo de interrogación en la oposición que todavía no alcanzamos a ver cómo se cerrará. ¿Será Abinader otro Viriato Fiallo o un Danilo Medina que supo sobreponerse a una derrota y se apresta a gobernarnos por segunda vez? Eso lo dirá el tiempo.

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