Las fallas del PRM

luciano

SANTO DOMINGO OESTE. La conducta de la oposición puede explicar porque el Partido de la Liberación Dominicana y sus aliados se han impuesto en cuatro elecciones presidenciales consecutivas. La oposición ha demostrado no disponer de capacidad para comprender los procesos electorales vividos, pues siempre llega a la misma conclusión: “Hemos sido víctimas del fraude”. Veamos algunas actuaciones y conductas de una oposición incapaz de generar esperanzas en la población:

1.- Incapaz de unificarse en una propuesta que resulte robusta. Por más que Hatuey Decamps les explicara que dispersos perderían desde antes de las votaciones, insistieron y se presentaron en siete candidaturas, para confrontar a un candidato que todas las encuestas colocaban sobre el 50%.

2.-Presentaron una campaña de denostación contra un candidato como Danilo Medina que tenía el respaldo de la mayoría, siendo patológico por lo repetitivo la principal propuesta opositora no dejaba de mencionar a Danilo Medina por su primer nombre. Abinader actuó en las menciones a Danilo, mejor que cualquier relacionador público contratado. Imperdonable error mercadológico.

3.-El principal candidato de la oposición en un primer tramo asumió las críticas sin propuestas, luego las cambio por propuestas para mejorar o ampliar las ejecutorias que viene realizando el actual mandatario. Se olvidó Luis Abinader que lo primero que hizo Danilo fue listar sus ejecutorias en beneficio de los sectores vulnerables, agregando de inmediato que “Vamos por más”.

4.- Se empeñó en acusar a las encuestadoras y a los medios de comunicación que las publicaban de estar “vendidos” al gobierno y a Danilo.

5.-Durante dieciocho meses no presto la debida atención a los trabajos organizativos del proceso electoral que venía realizando la JCE y de repente a cuatro semanas de las elecciones, pretendió rediscutir toda la organización del proceso y mientras su oponente recorría el país, explicando su propuesta de país digital e inclusivo y una maquina con su voz le pedía el voto a el propio Abinader, este consumía su tiempo, polemizando con la junta.

6.-La población no es tonta y le va a cobrar su actitud poco elegante frente a los resultados electorales y frente a sus reclamos de que el conteo se haga de prisa. Esto así, porque cuando se aprobó contar los votos de manera electrónica, validando el mismo con un conteo manual del 15% en los tres niveles de votación, Luis, de su propia voz, reclamó el conteo manual del total de los votos en los tres niveles, a lo que la JCE, explicó que eso retrasaría el conteo por varios días, a lo que respondió, “No importa que se tome una semana, que lo cuenten manual y uno a uno”. Ahora anda como el llanero solitario, de junta municipal en junta municipal, exigiendo que se termine el conteo inmediatamente.

7.-Luis Abinader se está haciendo daño de cara al futuro, pues en vez concentrarse en vender la victoria relativa que obtuvo en los pasados comicios, ha salido a desacreditar el mismo, intranquilizando a la sociedad con amenazas y bravuconerías insólitas.

8.-Ahora anuncia que acudirá a la solidaridad internacional para denunciar el fraude electoral del que ha sido víctima, en unas elecciones que perdió 35 a 62% y de las que más de tres mil observadores nacionales y 300 internacionales han dado fe de que las fallas no incidieron en los resultados. Al parecer Luis Abinader, ni nadie de su equipo lee la prensa, pues si lo hicieran tuvieran conocimiento de que la mayoría de gobiernos e instituciones internacionales acreditadas han felicitado a Danilo Medina por su victoria.

Un líder responsable no conduce a sus dirigidos a la violencia. Un líder que ama a sus seguidores hace todo lo posible por preservarlo y conducirlos hacia la victoria. Un líder que aspira a dirigir a todo un pueblo no hace el ridículo de pretender imponer la voluntad del 35% sobre la decisión soberana del 62%.

Si fuera Luis Abinader me empeñaría en explicar que independientemente a lo desigual de la campana, mi candidatura rompió la percepción que reflejaban las encuestas alcanzando más del 30% de los votos, que ganamos importantes municipios, incluida la capital, cuyos alcaldes acompañare en la tarea de mejorar los servicios de las poblaciones en los territorios ganados y que nuestra bancada legislativa se empeñará en pelear una agenda que legisle para frenar la delincuencia, reformar la Policía, aprobar la nueva ley de tránsito, la Ley Electoral y la de Partidos, en democratizar el Presupuesto Nacional para hacer su ejecución más inclusiva, entre otras iniciativas beneficiosas para el pueblo.

El país continúa y habrá elecciones presidenciales en cuatro años y para entonces el joven Luis Abinader tendrá poco más, de 51 años de edad. Alguien debe decirle que tiene tiempo para ejecutar una estrategia asertiva que le conecte con el votante y pueda tener la oportunidad de alcanzar su objetivo de ser presidente de la nación, pero para ello debe conservar lo que en estas elecciones se ganó y que penosamente puede estar tirando a la deriva.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.

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