Obreros dominicanos en malandria

SANTO DOMINGO. La clase trabajadora dominicana conmemora el Día Internacional del Trabajo con una tasa de desempleo que ronda el 5.1 %, falta de consenso para reformar el Código Laboral, salarios mínimos que no cubren el alto costo de la canasta familiar y falta de equidad en la aplicación de la Ley 87-01 sobre la Seguridad Social.

Desde la óptica del sector sindical son pocos los logros importantes exhibidos en materia de legislación: en 1992 el Código Laboral y el 2001 la Ley Sobre la Seguridad Social, ambos con requerimientos ya de modificación.

En el orden salarial, el último de los aumentos se logró el pasado año 2017, un 27 % al sueldo mínimo privado no sectorizado. Los salarios mínimos van desde RD$15,447.60; RD$ 10,620.00; RD$9,411.60, mientras los vigilantes privados devengan RD$ 13,032.00 y los trabajadores del campo ganan diario de RD$320.40.

Dichas escalas salariales, no han podido equilibrar con el costo de la canasta familiar que para marzo del 2017 se ubicó en RD$29,014.24, según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD). La cesta de gastos básicos en el quintil más pobre de la población se situó en RD$13,220.72.

En los dos primeros meses de este año 2018, el crecimiento económico promedio fue de 6.7% del Producto Interno Bruto (PIB), un bienestar que los trabajadores dicen no percibir.

Rafael –Pepe- Abreu, presidente de la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), asegura que hay una grave situación de deuda social con el trabajador dominicano, pues no se ha logrado que el salario sea una fuente de ingreso que le permita no ser contado dentro de la escala de los pobres.

El salario no rompe la barrera de la pobreza, dice.

Admite que se ha mejorado en trabajo, pues se han conseguido unas cuantas mejoras, pero “no hemos podido equilibrar canasta familiar e ingreso”.

Al tocar el aspecto de la seguridad social, Abreu precisa que se conquistó la Ley 87-01, con el logro de que el mayor aporte lo hiciera el empresario, una especie de 70 a 10.

Sin embargo, afirma que ese logro se ha constituido en una especie de trampa, pues ha contribuido a enriquecer a los sectores financieros, de la medicina, prestadores de sistema de salud, mientras los trabajadores siguen recibiendo un precario servicio de salud. Aduce que los trabajadores deben tener un plan complementario para recibir una salud digna.

“Tenemos una situación en que la propia ley ha creado diferencia en salud que no deben ser. La palabra igualdad no existe en salud y queremos equidad que no existe en salud”, sostiene.

Anunció que este primero de mayo los trabajadores presentaran un proyecto de reforma a la ley de Seguridad Social para lograr mejorar esas deficiencias.

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