Recordando a Juan Bosch

Daniel Cruz

SANTO DOMINGO.-Juan Bosch se ha convertido en una especie de herramienta multiusos. De esas que te hacen la función de una llave diez, trece o quince; que te destapan una botella de gaseosa y te descorchan una de vino; que le quitan la piel plástica a un alambre eléctrico a la vez que las puede usar como un destornillador de estría o uno plano. En fin, Juan Bosch puede servir actualmente como un buen ejemplo o una excusa para apadrinar las mayores vagabunderías.

Para lo que Juan Bosch sirva lo determina el carácter, la formación, el talante moral del que acuda a él o haya acudido tomándolo de fuente bienhechora o de pretexto para sus inconductas. Esto quiere decir que a dieciséis años de su partida física, don Juan no tiene nada que ver con lo que cada quien haga con su propia vida y, además, pretenda hacer con la que él, Bosch, vivió.

Se nos han ocurrido estas ideas ahora que nos acercamos a un aniversario del nacimiento de Juan Bosch, quien vio la luz por vez primera el 30 de junio de 1909 en un campo de La Vega, en cuyo cementerio municipal descansan sus restos.

Gentes que toda su vida combatieron a Juan Bosch se nos presentan como los más ardorosos defensores de su legado intelectual y político. Si la conversión fuera sincera, no tendría nada de malo; todos tenemos derecho a rectificar, a mejorar. Lo censurable es que se trata de pose para zaherir a verdaderos discípulos de Bosch, entre los cuales ciertamente hay algunos con conducta censurable; los más, sin embargo, se han mantenido fieles a las enseñanzas del maestro de la política.

De tarde en tarde, otros lanzan sus dardos venenosos contra Bosch. Por ejemplo, lo presentan como un fracasado porque supuestamente creó dos partidos que en su opinión no han servido para la gran cosa. Esos amnésicos selectivos olvidan dos cosas, entre otras muchas: El PRD y el PLD han desempeñado una importante labor en el desarrollo económico, social y político del pueblo dominicano. Sin el PRD es probable que la transición de la dictadura a la democracia se hubiera realizado en nuestro país nadie sabe en cuántos años ni a qué precio. Solo basta leer los discursos que Juan Bosch pronunció del año 1963 hasta el momento de su renuncia del PRD para comprender lo que acabamos de afirmar. Y remito a los discursos porque en ellos los interesados pueden entrar en conocimiento de las diferentes tácticas que ese partido ejecutó en esos años. En cuanto al PLD, sus realizaciones están ahí, y pesan más que lo que se le pueda censurar.

Lo segundo que olvidan los insinuados amnésicos selectivos es que Juan Bosch, ni nadie, puede responder por la conducta de otros. A Juan Bosch se le debe juzgar por los errores que pudo haber cometido, no por lo que han cometido o estén cometiendo otros, incluyendo a supuestos o reales discípulos suyos. En error similar incurriría el que pretenda atribuir a Jesucristo responsabilidad por la inconducta de un sacerdote pederasta. Jesús hizo su parte; los demás, incluyendo a los sacerdotes, para seguir con el ejemplo, deben cumplir con la suya.

Estas reflexiones no pretenden defender ni justificar a Juan Bosch. Nos parece que su extensa y múltiple obra, junto a su conducta y valores morales, son sus mejores abogados. En ese sentido, consideramos que Bosch está en condiciones de defenderse desde la tumba a través de sus obras. Ahora solo nos anima el propósito de recordar su memoria con motivo de su cumpleaños 108 el 30 de este mes.

(La imagen con que acompañamos este trabajo fue tomada de la versión digital de Radio Educativa Dominicana correspondiente al 13 de marzo de 2013)

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